Tema 1
Comenzamos planteando la siguiente situación comunicativa:
Comenzamos planteando la siguiente situación comunicativa:
“Vamos por la calle y un señor extranjero con un mapa en la mano nos detiene para preguntarnos por una dirección. No conocemos su idioma, pero, educadamente, conseguimos darle unas indicaciones que logra comprender.” ¿Cómo lo hemos hecho?
A partir de aquí tratamos la diferencia entra la comunicación verbal y la comunicación no verbal. Recordamos:
La comunicación verbal emplea el signo lingüístico como elemento principal.
La comunicación no verbal emplea los gestos, los movimientos o las señales que nos rodean. Seguro que alguna vez hemos utilizado emoticones para comunicarnos de manera no verbal.
Contemplamos este vídeo. ¿Entendemos lo que sucede?
Toda comunicación consta de una serie de elementos, que ya los conocemos, y que vamos a reforzar: emisor, receptor, mensaje, código, canal y situación comunicativa.
Este fragmento de Bob Esponja nos ayudará a identificar los elementos de la comunicación.
Emisor: cada vez que un personaje interviene y emite una información.
Receptor: el personaje que escucha e interpreta la información emitida.
Mensaje: el contenido de cada información.
Código: la lengua o las señas que comparten los tres personajes que intervienen, y que si no las conocieran sería imposible comunicarse.
Canal: el aire a través del cual la lengua (código) se transmite. Si hacen gestos, serán las partes del cuerpo implicadas en los gestos.
Situación comunicativa: las circunstancias que permiten que se lleve a cabo la comunicación, en este caso, acuden al domicilio de un personaje, querer mostrar una actitud amable y reacciones de los personajes.
¿Qué comunicación no verbal encontramos? ¿Es también el código de la comunicación?
El signo
Observamos estos elementos. ¿Sabemos lo que quieren decir?
Comprendemos que al observar estamos utilizando el sentido de la vista y que nuestro cerebro interpretará cada elemento según lo que nos sugiera para saber finalmente qué es.
A estos elementos se les denominan signos, los cuales se emplean para comunicarnos y están constituidos por un significante y un significado.
A lo que percibimos por la vista se le denomina significante (expresión) y a lo que nos sugiere se le denomina significado (contenido).
Por ejemplo: Supongamos que dibujo un pegaso, aunque no exista. El significante sería el dibujo de un caballo con alas y lo que yo he querido representar en ese dibujo, es decir, un pegaso, es el significado.
Ahora bien, existen tres tipos de signos según la relación establecida entre el significante y el significado y quien haya sido su creador.
Icono, cuando la relación entre el significante y el significado (entre lo que vemos y nos sugiere) es estrecha, siendo signos motivados por su referente. Por ejemplo: el mapa del mundo (representa el mundo) y la imagen de Cristo (representa a Cristo).
Símbolo, cuando la relación entre el significante y el significante es arbitraria, es decir, ha sido por acuerdo de las personas y debe ser interpretado. Por ejemplo: la marca de coche o el color rojo y azul de un grifo para agua caliente y fría.
Indicio, cuando la relación existente es de contigüidad, es decir, la existencia del significante implica la existencia del significado. Por ejemplo: el vaho existe al evaporarse el agua, y un trueno o un rayo, son indicios de tormenta (sin tormenta no habrá rayos ni truenos).

